sábado, 21 de mayo de 2011

Zitto Segovia - Biografía - La tragedia de Bella Vista

ZITTO SEGOVIA

Ramón Andrés "Zitto" Segovia (Resistencia, Chaco, 19 de julio de 1953 - Bella Vista, Corrientes, 8 de septiembre de 1989), apodado "Chelo", fue un cantautor argentino, reconocido como figura emblemática de la música folclórica chaqueña.

Hizo sus primeros pasos en el dúo Las Voces del Quebrachal, conformó en México el trío Los Huincas, y cuando falleció (a los 36 años) integraba La Nueva Trova Chaqueña.

Su temprana muerte lo sorprendió mientras era indicado como una de las promesas renovadoras de la música litoraleña.

Su celebración más recordada es el premio de Revelación y Consagración que se le otorgó en el Festival de Cosquín de 1989.

Biografía

Ramón Andrés "Zitto" Segovia era hijo de Ramón de la Rosa Segovia, conocido en el ambiente musical por ser el guitarrista del grupo Marcos Bassi. Conformó junto a Tito Gómez el dúo "Las Voces del Quebrachal", donde Zitto conformaba la segunda voz.

A mediados de 1975 viajaron hacia Buenos Aires. El dúo volvió a Resistencia y se disolvió en 1976, al no poder mantener la carga económica que implicaban sus familias recién formadas.

En 1979 viajó a México, invitado por el Fondo Nacional de las Artes, pero nuevamente regresó al Chaco a fines de 1980. Allí consiguió grabar un long play como solista, compartiendo dicho disco con Aldin Mitre. Se reconoce ésta como su mejor etapa, cuando musicalizó letras de conocidos autores locales, utilizando un ritmo que él popularizó: la zemba o charanda, cercano al chamamé tanto en sus orígenes como zona de influencia. Las dos canciones más conocidas que el interpretó, de este género son: "Charanda negra" y "Charanda de la libertad".

En 1986 llegó su reconocimiento nacional cuando ganó en el Festival de Cosquín el premio a «mejor solista vocal masculino». Actuó en diversos festivales folclóricos y nacionales y obtuvo su mayor premio en 1989, con el premio Consagración, que ganó en el Festival de Cosquín.

Pocos meses después falleció en un trágico accidente sobre la costanera de la localidad correntina de Bella Vista, cuando el colectivo que lo transportaba junto a otros músicos se desbarrancó sobre el río Paraná, muriendo todos sus ocupantes. Su cuerpo fue encontrado recién a los nueve días del accidente, y desde entonces todos los años la comunidad de Bella Vista recuerda el hecho como "La tragedia de Bella Vista".


Homenajes

En su honor fue bautizado el Domo del Centenario «Zitto Segovia», importante auditorio de su ciudad natal, Resistencia. La Legislatura chaqueña instauró el 8 de septiembre (cuando se recuerda su fallecimiento) como Día del Cantautor Chaqueño.

LA HISTORIA DE LOS MÚSICOS AHOGADOS EN EL RÍO PARANÁ

El accidente

Todo comenzó -según los testimonios- con un sueño: viajar a Niza (Francia) a participar de un festival folclórico internacional. De allí pretendían viajar hasta España para reunirse con uno de los guitarristas de Alfredo Zitarrosa y radicarse en Europa.

La delegación estaba conformada por «Zitto» Segovia (19-07-1953 / 08-09-1989), Johnny Berh, Ceferino Leónidas «Chango» Paniagua (26-08-1946 / 08-09-1989), Daniel «Yacaré» Aguirre, los hermanos Miguel Ángel «Michel» Sheridan (09-10-1962 / 08-09-1989) y Joaquín Adán «Gringo» Sheridan (31-07-1955/08-09-1989), Carlos Miño, César González, Ricardo Scófano, Ricardo «Tito» Gómez y Oscar «Cacho» Espíndola.

Zitto Segovia era cantautor de la “Nueva trova” del Chaco. Los entendidos le adjudicaban por esos tiempos un estilo “renovador” y un futuro prometedor. Johnny Berh, percusionista de Zitto, también formaba parte de aquel sueño de llegar a Francia. “Aportaba la rítmica precisa para el inédito repertorio de Segovia en sus chamamés-candombes y charandas que exhumara con gran aceptación popular”, dicen las crónicas. Ambos murieron.

Los hermanos «Gringo» y «Michel» Sheridan se habían unido a otro de sus hermanos, «Bocha» (Santiago) y a Ricardo «Tito» Gómez. Los cuatro formaron un conjunto denominado “Reencuentro”. En el momento de la tragedia, el cuarteto chamamecero estaba gozando del aplauso que merecieron algunos de sus primeros trabajos discográficos. Su repertorio fue calificado como “muy personal” y ensamblaban acordes y arreglos instrumentales y creativos del «Gringo» y de «Tito», con las voces de «Michel» y «Bocha». El «Gringo» y «Michel» murieron.

Trío Corrientes: Ricardo Scófano, "Cacho" Espíndola y "Chango" Paniagua

Ceferino Leónidas «Chango» Paniagua estaba en el "Trío Corrientes", con Ricardo Scófano y Oscar «Cacho» Espíndola. Estos dos últimos salvaron milagrosamente sus vidas de las torrentosas aguas, pero no así Paniagua.

El mítico Daniel «Yacaré» Aguirre, recitador y presentador de conjuntos chamameceros que había iniciado sus actividades dentro de la música junto a Tránsito Cocomarola, fue el sexto chamamecero muerto 21 septiembres atrás.

Del trágico accidente logran salvar sus vidas Miño, González, Scófano, «Tito» Gómez y Espíndola. Zitto, Johnny Berh, Paniagua, «Yacaré» Aguirre y los hermanos Sheridan tuvieron otro destino: la inmortalidad.

«Tito» Gómez, «Gringo» Sheridan, Ricardo Scófano y «Chango» Paniagua

Señales de muerte

Los relatos sobre la tragedia aseguran que la delegación tuvo un fuerte revés por parte de un funcionario del gobierno correntino y no pudo participar de un festival donde pretendía difundir su música. En ese momento, decidieron realizar una gira por distintas localidades del Nordeste.

Una presentación de esta gira se realizó en el Teatro Juan de Vera, en la capital correntina. Para el viernes 8 de septiembre de 1989 estaba programada la segunda presentación en Bella Vista. Ésta nunca llegó a realizarse...

Es que ya en Bella Vista los chamameceros realizaban una prueba de sonido en el club donde sería el recital. En ese momento, Yacaré Aguirre habría coordinado una entrevista con un programa radial del conocido radio-cable de la ciudad. Parte de los músicos y el presentador fueron a la entrevista periodística con la idea de volver a las 18 horas para el ensayo general.

Después de un programa ameno en el radio-cable, que de tan ameno se extendió más de lo esperado, a las 19.30 horas de aquel viernes, Zitto, Johnny Berh, los Sheridan, Paniagua, Yacaré Aguirre, Miño, González, Scófano, Tito Gómez y Espíndola volvieron a subir al colectivo junto a los dos choferes. Estaban llegando tarde al ensayo.

Cuando llegan a la primera esquina e intentan doblar, una camioneta mal estacionada obliga al chofer del colectivo a girar bruscamente quedando la trompa del transporte apuntando hacia el río.

Consciente de la pendiente, el chofer “tranca” una rueda contra un cordón e intenta dar marcha atrás al viejo Aclo (marca del colectivo) de procedencia inglesa. Pese a acelerar a fondo el motor no consiguió mover el trasto.

Ante los intentos fallidos y la premura de los músicos, Ricardo Scófano, que había nacido en Bella Vista y conocía la zona, le dijo al conductor: “Esta porquería no va a subir marcha atrás, más vale que des la vuelta por abajo y salimos por otra calle". Como la tarde había oscurecido y la visión sólo llegaba hasta donde llegaba la luz de los faros, el chofer, que a diferencia de Scófano no conocía la ciudad, no pudo notar que al final de esa bajada estaba el Río Paraná y accedió al pedido.

El «Gringo» Sheridan tomando clases de bandoneón con su tío materno Chachel Valles

El recorrido final

No bien el neumático zafó del cordón que frenaba al colectivo, éste empezó a andar la bajada. A medida que las ruedas completaban un giro, la aceleración aumentaba. Después de unos cuantos metros, la velocidad ya era de más de 100 kilómetros por hora, según determinaron los peritajes.

En la primera curva, el colectivo ya estaba totalmente fuera de control, hamacándose sobre sus costados, quedando sostenido primero por las dos ruedas derechas y después por las izquierdas, según recordaron los sobrevivientes. “Los frenos no funcionan !!!”, gritó el chofer, sin saber cómo detener la marcha mortal y con un coro de desgarradores gritos detrás.

Fueron 300 los metros que recorrió el colectivo. El último grito que se escuchó fue el de Scófano: “¡¡¡Guarda que nos vamos al agua!!!”. En los últimos metros, las dos ruedas golpean el cordón de la costanera y el tren delantero del Aclo se despegó del suelo y volteó una palmera, las ruedas traseras derribaron la baranda provocando un estampido… después fue todo silencio.

Dentro del colectivo suspendido en el aire, los relatos de los sobrevivientes aseguran que Zitto Segovia, sentado en el apoyabrazos de unos de los asientos del pasillo aturdió: “Jesús, yo no sé nadar”.

Carlos Miño abrió en el aire una de las ventanilla previendo una vía de escape. La altura que verticalmente separó el punto en que el micro abandonó la bajada de la superficie del agua era de aproximadamente 15 metros.

El colectivo se inclinó hacia delante por el peso del motor. Cuando impactó a unos 30 metros de la costa por el impulso que traía de la bajada, estalló el parabrisas irrumpiendo violentamente el agua al interior, impidiendo a los choferes despegarse de sus asientos. Hacía mucho frío, razón por la cual todos iban abrigados con camperas y todas las ventanillas cerradas. Todos condimentos que fueron mortales.

El «Chango» Paniagua con su guitarra, en una reunión familiar

Llanto sobreviviente

Carlos Miño habría logrado salir por la ventanilla y detrás de él fue «Tito» Gómez. Éste tardó más en salir porque no veía nada ya que había perdido sus anteojos. Recién cuando el colectivo tocó el fondo del río logró despegarse del chasis y emergió a la superficie, exhausto de bracear.

En plena oscuridad no alcanzaba a visualizar ningún punto de referencia más allá de escuchar los gritos de sus compañeros de infortunio pidiendo auxilio. El río estaba encrespado esa noche, la corriente del canal lo arrastraba rápidamente río abajo y comenzó también su pedido de "socorro", "auxilio”, cuenta un relato sobre la tragedia. Un pescador escuchó esos gritos y corrió por la costanera hasta el lugar en que el Paraná lo llevaba inexorablemente hacia la muerte. “¡Vení nadando para acá!”, le gritó. “No sé nadar”, fue la respuesta de Gómez.

El pescador le arrojó un salvavidas y con esa ayuda alcanzó la costa. “Dios lo apartó del infortunado destino que corrieron los ocho ahogados”, aseguran los que conocen la historia.

Ya en la costa, solo, perdido y en estado de shock… lloraba. De pronto, escuchó una voz que le gritaba “¡Tito, Tito!”. En sus ojos nublados se fue aclarando la figura de Ricardo Scófano. Se abrazaron y lloraron a los pies del Paraná que parecía impune.

Estado en el que quedó el viejo ómnibus "Aclo" donde viajaban los músicos fallecidos

Colectivo con alas

El 8 de septiembre quedó marcado para siempre en el corazón de los correntinos, con esa marca que sólo deja el luto, la tristeza, lo inexplicable.

Allí se fueron los que habían florecido, los que estaban floreciendo, los que ya habían hecho una huella y los que empezaban a transitarla desde el chamamé.

Había entre ellos compositores, acordeonistas, cantores, recitadores, guitarristas, bailarines, un cúmulo de gente feliz en la plenitud de sus carreras y en un momento en que el chamamé, después de una larga postergación, empezaba a brillar con una fuerza que ni la misma tragedia ya pudo empañar, porque, a pesar del dolor, el chamamé se irguió, se doblegó, sacó fuerzas, voces y sonidos desde lo más profundo y renació en cada nueva propuesta.

¿Pero qué paso con los que quedaron? El olvido injusto condenó a algunos de ellos, otros prefirieron guardar silencio, y comenzar de nuevo como podían, porque no sólo sobrevivieron los que pudieron saltar de aquella loca carrera emprendida por ese colectivo que, a decir de los que lo vieron, “parecía tener alas”, alas rotas que lo hicieron llegar apenas hasta el agua inconmovible. Están también los que tenían que ir y el destino desvió su camino, y por ese motivo se consideran lógicamente sobrevivientes...

Si uno visita Bella Vista en cualquier época del año, pero especialmente en septiembre, y se pone a conversar con algún solitario pescador en esas costas, puede sentir, puede ver y revivir, por un momento, todo aquello, observando las aguas y sus remolinos tramposos, la fuerza de esas corrientes que parecen enormes cintas que se mueven caprichosamente, puede imaginar a la distancia en la costanerita, aquel “colectivo con alas” rumbo al infinito, y la alfombra rosada de los lapachos le dan ese marco increíble de sol, color, agua, playas... y a lo lejos, muy a lo lejos... el viento parece traer acordes de guitarra y acordeón, la voz de Michel, de Zitto y a Yacaré diciendo: “¡Sí, señor, Corrientes tiene payé!”.

Instrumentos y elementos que se recogieron de las aguas luego del accidente

La reacción popular

Días posteriores: los cuerpos, flores al río y un gran funeral

El accidente que cobró la vida de ocho personas el viernes 8 de septiembre de 1989 conmovió a las comunidades correntina y chaqueña, que siguieron con angustiada expectativa la búsqueda de los cuerpos. El colectivo se rescató del agua el domingo. Muchos de los sobrevivientes se quedaron en Bella Vista para seguir los hechos de cerca.

Cuando logran sacar el colectivo del agua, no encuentran ningún cuerpo. Resulta que el parabrisas del colectivo se desprende del mismo cuando impacta en el agua, y la parte trasera del colectivo tenía apenas un plástico, que también se desprendió tras el impacto.

Una semana después del accidente, aparecieron los cuerpos, primero el de Chango Paniagua, Yacaré Aguirre y el de uno de los choferes, José Toledo.

El cadáver de Zitto Segovia apareció nueve días después de la tragedia. Unos días antes, se realizó una gran marcha de amigos y seguidores del músico. Los mismos llegaron al Puente Belgrano para arrojar ofrendas de flores y orar por la aparición del cuerpo.

La aparición de Zitto Segovia dio paso a uno de los funerales más populares que recuerde la provincia del Chaco. Con la participación de miles de personas que acompañaron las exequias, en el velatorio realizado en el Domo del Centenario, y luego en una multitudinaria caravana desde allí hasta el cementerio San Francisco Solano.


Hoy sábado después del mediodía, quiero compartir con todos los queridos amigos, seguidores y visitantes la biografía de este promisorio valor chaqueño Zitto Segovia y los pormenores del trágico accidente que cobrara su vida y la de cinco promisiorios valores también músicos y cantores, el fatídico 8 de septiembre de 1989. Quiero contarles que ese mismo año en el mes de diciembre, actuamos con el Grupo Vocal Iraupén -que yo integraba- en el Festival Nacional del Litoral en Posadas, Misiones. Recuerdo el inmenso dolor de todos los que allí estábamos, cuando evocaron sus organizadores con un increíble respeto a estos grandes cultores del difícil género de la música del litoral; fue muy emotivo, ya que tanto Zitto como los restantes intérpretes fallecidos integrantes de otros conjuntos, habían pasado por este importantísimo Festival en ediciones anteriores con un grande y notorio éxito. Los invito ahora a que pasen y vean, pasen y lean esta detallada reseña. A la tarde sobre las 16 horas, voy a publicar un álbum de Zitto Segovia, estén atentos porque es un disco promocional con unos temas muy buenos interpretados como solamente lo podía hacer este gran chaqueño, que partiera de "gira celestial" tan joven. Ahora les dejo para que escuchen y vean dos videos obtenidos minutos antes de la tragedia, durante la actuación de ellos en en el programa de la radio-cable de Bella Vista, Corrientes, "Nuestra gente" y el video de una entrevista a los sobrevivientes al conmemorarse los 20 años del luctuoso accidente del programa "Estudio País 24" emitido por Canal 7 de Buenos Aires, obtenidos en el canal YouTube. Aquí los comparto:

Trío Corrientes interpreta "Mi tiempo, mi infancia": de izq. a der.: Ricardo Scófano, bandoneón; Oscar "Cacho" Espíndola, segunda voz, guitarra y Ceferino "Chango" Paniagua primera voz, guitarra. Bellísimo tema magníficamente interpretado por las hermosas voces del dúo.

"A Pueblo Nuevo" los músicos de izq. a der.: Ricardo Scófano, bandoneón; el zurdo Miguel Angel "Michel" Sheridan, guitarrón; Joaquín Adán "Gringo" Sheridan, acordeón de dos hileras; Carlos Miño, guitarra; Oscar "Cacho" Espíndola, guitarra y Ceferino Leónidas "Chango" Paniagua, guitarra. Impecable, tremenda interpretación instrumental a cargo de estos grandes músicos del Litoral !!!

Emotiva conmemoración a 20 años de la tragedia de Bella Vista - El entrevistador es EDUARDO LA ROSA, representante correntino en el programa "Estudio País 24" emitido por Canal 7, Buenos Aires, Argentina. Se realizó en septiembre de 2009.

Disfrútenlos grandemente porque yo les aseguro... Que no se van a arrepentir...!!!

Un saludo cordial para todos !!! Nos vemos luego y si quieren comentar, estaría muy bueno !!!

1 comentario:

Nereo dijo...

Tocayo...gracias por el recuerdo de estos inolvidables artistas fallecidos en esta tragedia. Un abrazo emocionado